Compartir

Cuando llega, la atmósfera del lugar cambia. Genera una ambiente distinto, cálido y tranquilo. Muchas veces uno no sabe de dónde viene la inmensa empatía que siempre la acompaña.

Se pueden suponer, quizás, experiencias de felicidad que le recuerdan que hay esperanza. Personas que la quieren y la querrán siempre. Personas en las que puede confiar. Son su escudo ante esos problemas que no han conseguido que pierda su sonrisa. ¿Cuánto vale esa sonrisa? Hay hombres que se pasan toda su vida buscando algo parecido y, sin éxito, abandonan. Cuesta encontrarla pero todavía más ganarla. Vaya a donde vaya, ella lleva ese aire genuino, nítido, que en entornos resabiados levanta sospechas. No puede ser, piensan, que sea verdad tanta modestia. Pero cuando la verdad se manifiesta con semejante claridad, es irrebatible. Sus detractores se aferran a la mezquindad de la crítica escondida, totalmente incapaces y miedosos de atacar a campo abierto. En formas, una dama destaca cuando no lo pretende, y esa es probablemente la mejor definición de su condición. Puede que haya otro rasgo distintivo: todo el mundo sabe que ella lo es. Todos, menos ella.

Por Agustín Palacio

Deja un comentario