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Niños repelentes, capitalismo salvaje, vecinos lascivos, mafia, extorsión y toda la testosterona que Arnold Schwarzenegger puede suministrar en una hora y media de entretenimiento familiar

Cuando vi Un padre en apuros (Brian Levant, 1996), era todavía más pequeño que el hijo de Schwarzenegger en la película. Su humor, disparatado y superficial, hacía de esta comedia un bloque compacto para todos los públicos y que a día de hoy me sigue pareciendo tronchante. Pero desconocía, por aquel entonces, la cantidad de problemas sociales presentes en las peripecias del pobre Arnold en su búsqueda del muñeco Turboman, el ansiado regalo de su chaval para Navidad

Capitalismo que rompe la unidad familiar

El personaje de Arnold, Howard Langston, es un comercial de éxito que por motivos laborales no puede pasar el suficiente tiempo con su familia, a la que destina los frutos de su esfuerzo. How Dare You? 

El estereotipo milenario del papá que no llegaba a tiempo a ver a su hijo batear estaba en auge y a veces era un poco cargante. ¿Sabía aquel chaval cuánto costaba una universidad americana?

En aquellos años noventa en los que se ambienta la película, nos hartamos de ver divorcios y viudedades entre familias de ficción, así como situaciones tensas entre cónyuges. Hollywood empezaba a reflejar lo que poco a poco dejaba ser un tabú social, y eso era positivo, pero en ningún caso justificaba el hecho de comprometer guiones para ser “inclusivos” (¿os suena de algo?).

El ansia consumista que corrompe a tus hijos

No debemos olvidar que, para demostrar ser un buen padre, Arnold tiene que comprar un juguete caro. ¿Podemos extrapolar que la grandeza de un padre se limita a su cartera? Aquí unas líneas del angelito cuando papá le pregunta que qué quiere por Navidad: 

“Quiero la figura de acción de Turboman, con brazos y piernas articulables y el disparador de boomerang y su mochila a reacción, y el activador de voz realista que dice 5 frases diferentes, que incluye: «¡Es la hora Turbo!». Los accesorios se venden por separado. Baterías no incluidas.”

Jamie Langston, 8 años y candidato a la silla eléctrica

En efecto, el hijo está lobotomizado por la publicidad. Esto se nos presenta directamente escenas más tarde, Arnold conoce a otro padre que también busca el condenado muñeco, que comenta alterado: 

“¡Usan mensajes subliminales para lavar el cerebro de tus hijos! (…) Hacen que los niños se sientan como basura y tú, el padre, que trabajas de cartero las 24 horas, los 7 días de la semana, para poder pagar la pensión alimenticia a una mujer que se acostó con media oficina de correos, ¡menos contigo! Y luego, cuando tienes el juguete, se rompe y no puedes arreglarlo, porque es de plástico barato”.

Myron Larabee, cartero divorciado y esforzado padre

El vecino soltero que mete fichas a tu mujer

En contraposición a un Schwarzenegger demasiado ocupado con su trabajo, su vecino, Ted, tiene todo el tiempo del mundo, es inteligente, detallista y sobre todo, baboso. Acaba de divorciarse (¡qué novedad!), y merodea la casa de Arnold cuando este no está para meterle fichas a su mujer. El tío usa los favores vecinales y a su hijo, el mejor amigo del hijo de Terminator, para ponerla contra la espada y la pared. Da grima desde el principio.

Howard Langston:
¿Puedo hablar con mi mujer?
Ted:
Creo que está en la ducha, ¿quieres que lo compruebe?
Howard Langston:
¡NO!

Conan contra la mafia de las falsificaciones

Uno de los momentos estelares es cuando nuestro héroe se enfrenta a un ejército de matones vestidos de Santa Claus que venden muñecos falsos de Turboman. Ver al Schwarze repartir es siempre un placer. Les dice que juegan con las ilusiones de los niños. Seguro que muchos comerciantes españoles disfrutan de esta escena de acción en la que los falsificadores navideños reciben buenas galletas.

«Me escuchaste bien. Sois cuentistas, degenerados, ladrones. ¡Matones criminales!»

Howard Langston a la Santa mafia de falsificadores de juguetes navideños

BONUS: Turboman existe y cuesta sobre 400 euros en eBay

¿Todavía no tienes el juguete de estas Navidades? Sé un buen padre y cómprale a tu hijo lo que merece. El muñeco de acción Turboman, protegido en su flamante caja original, está disponible en eBay.

Por Agustín Palacio

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