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¿Una imagen  o un audio vale más que mil palabras?

El profesor de literatura Álvaro Martí reflexiona sobre las adaptaciones de libros en un entorno que merma nuestra capacidad de atención


Los textos largos están desfasados. Una conferencia de más de cuarenta y cinco minutos aburre. Estamos en un mundo en el que aprendemos por  YouTube, nos comunicamos con notas de audio y compartimos nuestro estado de ánimo usando fotografías.

Las palabras han pasado a un segundo plano. De hecho, seguro que algún conocido os ha enviado un audio diciendo: “Te envío una nota de audio, que es más rápido”. Nadie duda de que sea más rápido. Pero, ¿es mejor? ¿Una imagen  o un audio vale más que mil palabras?

«Sé que no todas las adaptaciones de libros son infumables y varias están a la altura de la obra: El Señor de los Anillos, Blade Runner, El Padrino…


Durante este periodo de confinamiento he leído tres libros: Z, La ciudad perdida, Los hermanos Sisters y Rescate en el tiempo. Estas tres novelas, de distinto género, da la casualidad que han sido adaptadas al cine en los últimos veinte años. Tienen más de seis horas de metraje. ¿Y qué quereis que os diga? Ninguna o casi ninguna imagen ha superado a las más de mil doscientas páginas y sus correspondientes palabras que suman entre las tres. De hecho, comparadas con los libros, dos de las tres películas son lamentables

z la ciudad perdida
Cartel promocional de «Z, La ciudad perdida»

Sé que hay adaptaciones y adaptaciones. No todas son infumables y varias están a la altura del libro: El Señor de los Anillos, Blade Runner, El Padrino… De hecho, incluso un mismo autor (Michael Chricton) tiene buenas (Parque Jurásico) y malas adaptaciones (Rescate en el tiempo). Utilizando porcentajes, el libro sale siempre vencedor. Y todo tiene que ver con el viaje que quieras hacer.


Lento. La lectura de un libro implica un viaje pausado. Un recorrido paulatino por las filias y las fobias del autor. Por sus lugares de felicidad y de melancolía. Por las mujeres y villanos de su vida. Él te las muestra disfrazada de princesas, caballeros, detectives o superheroínas. Pero en el fondo, es su vida. Es él. Le terminas conociendo. Por eso es más difícil leer un libro. Implica un esfuerzo en conocer y en empatizar de verdad con el otro.


¿Y qué les pasa a algunas adaptaciones? Básicamente no son buenas porque se desmarcan de su autor y se convierten en elementos impersonales. Dejan de lado elementos de la obra por no resultar comerciales, por ser simpáticos con el productor o incluso por ideología. Muchas veces los espectadores, que han leído el libro, echan en falta esas “partes de la vida” de su autor que no se encuentran en la adaptación. Es como si estuviesen viendo otro viaje. No el que ellos han hecho.

Esta es ha sido mi experiencia con estas seis obras que os animo a leer, pero no tanto a ver. Seguiré leyendo y viendo cosas para contaros más reflexiones durante el confinamiento.

Por Álvaro Martí, historiador y profesor de lengua y literatura

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