Compartir

Homer Simpson es uno de los nuestros. Sus memes retratan la impotencia del hombre moderno ante un mundo complejo

Quién mejor que Homer para plasmar nuestros sentimientos en el duro confinamiento


El coronavirus ha acercado todavía más nuestras vidas a los memes de Homer Simpson. Aquí un repaso por nuevas realidades cotidianas, como el teletrabajo, la ansiedad o el ejercicio casero.

Teletrabajo

Y el permiso de teletrabajo llegó a nuestras vidas. Dejamos la mesa del comedor igual que la de un ejecutivo de Wall Street.

Pero cuidado con ciertas intranets de empresa, diseñadas por el propio diablo.

Recetas de pesadilla

Parece que tenemos tiempo de sobra para hacer todo aquello que marginamos en nuestra vida por «falta de tiempo». Las recetas de comida y los vídeos de muchos YouTubers hacen parecer fáciles las torrijas, tartas de queso, cookies y hasta el bizcocho. Pero sabes que el hábito no hace al monje.

Solo nosotros sabemos la clase de engendros que resultan de nuestros experimentos culinarios.

Limpieza

Y pasa. La acumulación de residuos, pasa. Pero es bonito pensar que sacar la basura es hoy sinónimo de aire fresco. Buen aliciente para tirar unos desechos que, al estar todo el día encerrado, no paran de crecer.

Ansia

La ansiedad se canaliza, muchas veces, con comida, mucha comida. Y no hablamos de berenjenas y coliflores.

Ejercicio

La motivación de la primera semana se va difuminando poco a poco, es humano.

Cumplas o no tus objetivos, quiérete mucho.

Locura

En algún momento de este mal trance, nuestra mente flojeará. Debemos ser fuertes y pensar en todas esas cosas que nos esperan allá fuera. No lo olvides: «Sin tele y sin cerveza, Homer pierde la cabeza».

Bricolaje

Parece no haber otro momento mejor para hacer tus pequeñas labores manuales. Recuerda, no eres el de Bricomanía (ni tienes sus productos).

Deja un comentario