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Estos días se esfuerza para seguir atendiendo a sus pacientes y explicarles que no hay comida milagrosa contra el coronavirus. Lorenzo Barrientos trabaja como Dietista-Nutricionista en la Clínica SANA Fisioterapia y Vicepresidente del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas del Principado de Asturias (CODINUPA). La pandemia global lo ha invadido todo y las consultas sobre alimentación no son ninguna excepción. Para no terminar cogiendo grasa corporal y dañar nuestra salud, el Vicepresidente del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas del Principado de Asturias (CODINUPA), nos deja algunos consejos para mejorar nuestra dieta en cuarentena. Como evitar el alcohol, olvidarse de vez en cuando del sofá para hacer un poco ejercicio, y abandonar la fritura y los rebozados.

-¿Cómo afecta el sedentarismo de la cuarentena al cuerpo humano?

-Antes de la actual situación de crisis sanitaria, España ya presentaba altas tasas de sedentarismo a nivel poblacional. Ahora, con el confinamiento, el problema crece. Al tener una menor actividad física diaria nuestro gasto energético se reduce y, en consecuencia, si no tomamos medidas a nivel de alimentación y ejercicio, existen muchas posibilidades de que nuestro peso aumente en forma de un mayor porcentaje de grasa corporal.

-¿Qué alimentos y formas de cocinar deberían reducirse o evitarse?

-Las mismas formas de cocción y alimentos que deberíamos reducir o evitar en condiciones de normalidad. Aquellas que transformen la elaboración en una ingesta no saludable como rebozados, frituras, empanados… priorizando otras como plancha, horno, vapor o microondas. En cuanto a los alimentos, tratar de desplazar y limitar el consumo de productos con un exceso de grasa de baja calidad, azúcar y sal. Dulces, bollería, snacks salados, salsas, galletas, precocinados con bajo valor nutricional, refrescos ultra-azucarados son algunos ejemplos.

En cuanto a los alimentos, tratar de desplazar y limitar el consumo de productos con un exceso de grasa de baja calidad, azúcar y sal

-¿Qué tipo de ejercicios pueden ser positivos?
Cualquier tipo de ejercicio o programa que contribuya a aumentar nuestra actividad física diaria. Para ello, un profesional de la actividad física y el deporte debe ser el encargado de pautar la actividad en función de la situación fisiopatológica de cada persona.

-¿Qué horario de comidas es el más adecuado para el confinamiento?

-No existen evidencias científicas de que exista un horario especial más o menos adecuado para el estado de confinamiento. Se debe tratar de seguir un ritmo de vida normal para así sobrellevar la situación de la mejor manera posible.

Se debe tratar de seguir un ritmo de vida normal para así sobrellevar la situación de la mejor

-¿Cómo os las arregláis los nutricionistas para seguir trabajando durante la cuarentena?

-Tratando de adaptar el servicio que ofrecemos a la versión online, en el caso de que no lo tuviéramos ya. Personalmente, me gusta recalcar a mis pacientes que, en este periodo sobremanera, la pauta nutricional individualizada que poseen, se considera una herramienta fundamental para llevar a cabo un mantenimiento de su estado de salud y preservar una óptima calidad de vida.

Mitos de la dieta en cuarentena y los alimentos ‘anticoronavirus’’

¿Cuáles son las dudas que vuestros clientes os trasladan de forma más frecuente sobre la dieta en cuarentena?

Principalmente cuestiones o mitos relacionados con la prevención / tratamiento del virus COVID-19. Me gustaría hacer hincapié y recalcar dos puntuales:

  • No existe evidencia científica de que potenciar el consumo de algunos nutrientes como el cobre, folatos, hierro, zinc, selenio, vitamina A, C, D, B12, B6 contribuya a prevenir la infección por el virus en sujetos no infectados o a combatirlo en sujetos con sintomatología leve.
  • No existen pruebas para recomendar el consumo de ninguna hierba para prevenir o tratar el COVID-19
  • No existen pruebas de que los lácteos fermentados o los complementos de probióticos, prebióticos o simbióticos puedan ayudar, prevenir o disminuir el riesgo de infección por COVID-19.

Por Javier Fernández

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