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España, en Guerra Civil. Y Europa acechada por una dictadura tecnológica. Ese es el escenario en el que el escritor y periodista David Pérez sitúa a los personajes de su libro La Nada Trascendente (Ediciones Camelot). Una distopía en la que el poeta Victor Moon inspira una revolución y en la que hasta hace unas semanas no nos imaginábamos viviendo. Con una pandemia global estirando los límites de lo real y de lo verosímil, la cosa cambia. Ahora es más sencillo considerar factible que algo similar pueda ocurrir. Porque en situaciones extremas como la que ha impuesto el coronavirus, las distopías que reflejan sociedades indeseables comienzan a parecer posibles.

“El origen de la distopía se encuentra en la relación del autor con el mundo, con los temas de su época, con el espíritu de los tiempos”, comenta David Pérez para explicar cómo los autores del género diseñan universos plagados de atractivas fantasías. Es así como definen sobre el papel ilusiones que estos días empiezan a parecer probables. Para uno de sus personajes estrella, considera también el periodista, el confinamiento actual sería un espacio ideal. “Víctor Moon tiene una visión poética del mundo, lo que le sitúa completamente fuera de la realidad. De modo que una pandemia, donde se está generando ‘irrealidad’ en altas dosis, es un escenario fecundo para el desarrollo de su pensamiento”, indica.

Lo que el coronavirus ha traído

Y no solo él.  Porque la realidad paralela creada por David Pérez señala algunas cuestiones que rechazaríamos y a las que no quisiéramos enfrentarnos. Y que, sin embargo, la realidad del virus ha convertido en algo cotidiano.

  • Big Data: El periodista considera que los datos se están consolidando “como el gran modelo de nuestra época para comprender la realidad y explicar el mundo”. Lo plasmó en La Nada Trascendente y pasa en la actualidad. Todo ello con el peligro de que un avance irreversible de  “la eficiencia, la efectividad y el análisis científico” se impongan a cuestiones de carácter más humano. “Necesitamos un equilibrio”, sostiene.
  • Cambio de era: Tanto los personajes de las distopías como quienes estos días permanecemos en nuestras casas para tratar de frenar la curva, compartimos la sensación de “estar viviendo una serie de hechos que en las escuelas del futuro estudiarán como un proceso histórico que marca el fin de una época”.
  • Nacionalismo: Otra de las tendencias del libro que parecen más palpables por el efecto del coronavirus es “el regreso a los Estados nación desde el punto de vista de la filosofía política. Pero solo como una gran ficción, porque existe la gran contradicción de que el nivel de deuda pública de los Estados hace imposible la soberanía nacional”. Una explicación teórica que David Pérez simplifica con una pregunta:  ¿Qué margen de maniobra podemos esperar de los Estados nación para redefinir el futuro cuando una empresa como Apple, por ejemplo, tiene más valor que todo el PIB de España, cuya deuda probablemente supere el 100% de su PIB tras la pandemia?”.
  • Sabrán dónde estás en todo momento: En La Nada Trascendente, se controla de forma exhaustiva a la población, se conoce dónde está cada persona en tiempo real y se gestiona incluso la sociedad mediante “el análisis predictivo y radical aplicando mecanismos da gamificación de la vida cotidiana”. ¿Te suena? Tal y como apunta el autor, «la utilización por parte de los gobiernos de aplicaciones para geolocalizar a la población y controlar la evolución de la pandemia es un objetivo, en este caso, loable. Pero que va a sentar precedentes”. Aunque añade que “aún no llegamos al nivel de China, donde el Gobierno fiscaliza el comportamiento de las personas a través de un sistema de puntuación social, como un videojuego de civismo».

Con estas coincidencias, las líneas de lo probable se difuminan. Por eso cuando pase todo esto, nuestra percepción de esas realidades literarias indeseables será diferente. Ya no etiquetaremos teorías de ‘imposibles’ con tanta ligereza y “determinadas distopías y autores volverán a ocupar un papel central a la hora de configurar un tipo de pensamiento crítico, más allá del entretenimiento. Así como 1984 de Orwell ha quedado como una referencia global indiscutible para comprender el siglo XX”.

David Pérez, a la derecha, con el periodista Antonio Lorca en un acto de presentación de La Nada Trascendente

La Peste, de Albert Camus, una distopía muy cercana

Con todo, el escritor recomienda a los lectores de EL TUPÉ que lean La Peste, de Albert Camus. Porque considera que es un buen momento para revisitar la obra o acercarse por primera vez a ella desde la perspectiva que han impuesto el virus, el confinamiento y la crisis que traen de la mano. “Es una novela que presenta una crónica de cómo se enfrentan los habitantes de una ciudad real (Orán) a una epidemia imaginaria. Es un mapa perfecto de la moral humana, aplicable a cualquier acontecimiento humano”, dice David Pérez. 

“Todas las variedades de comportamientos y prácticas que estamos viendo en la actualidad están en esta novela, desde las noticias falsas, pasando por la heroicidad de los trabajadores de la sanidad, hasta las personas que íntimamente desean que la situación de alargue”. ¿Te sigue pareciendo imposible que todas esas distopías que tachaste de inverosímiles puedan convertirse en nuestro día a día?

Por Javier Fernández

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