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En 2020, el precio de la gasolina ha bajado un 15%, frente a la caída del 63% del petróleo Brent


El coste del crudo representa el 35% del precio del carburante y los impuestos una media del 51,5%


En la tormenta perfecta de la crisis del coronavirus, el hundimiento del precio del petróleo (pero no de la gasolina) es una ciclogénesis explosiva: siempre crecen de forma sigilosa, hasta el momento del colapso.

Ya tenemos señales del golpe. En Estados Unidos, el barril de Texas cotizó en negativo por primera vez en la historia el 20 de abril, con BSO de los Celtas Cortos, tras caer un 305%. Y, en Europa, el barril de Brent acumula este año un desplome superior al 60%, registrando mínimos desde 2003. Con la demanda de crudo reducida a niveles de 1995 por la pandemia, el espacio físico para almacenar la producción sobrante se agota, y los costes de un parón serían homéricos. Visto el panorama, la Agencia Internacional de la Energía ha hecho su profecía para 2020: «el peor año de la historia para el petróleo».

Mientras tanto, el pueblo habla. Y el bolsillo del ciudadano, que conoce bien la ley de la oferta y la demanda, porque le llevan hablando sobre ella en el telediario media vida, y la otra media sobre la mano invisible del mercado y la libre competencia, se pregunta si la debacle del petróleo no debería influir en el precio del carburante. ¿Debería? La respuesta no es redonda.

¿Qué pagamos al repostar? 

Antes de manosear las cifras, veamos qué se paga en la gasolinera. De cada 50 euros, al menos 25 euros son impuestos, según una media trazada en julio de 2019 a partir de los datos del Boletín petrolero de la UE y las cotizaciones internacionales. A la materia prima, caso que nos ocupa, le corresponderían 18 euros. A los costes de logística y distribución: 6 euros. Y, por último, 1 euro para el margen bruto del mayorista.


La distribución de los porcentajes varía en función del precio del carburante, pero la mitad siempre son impuestos. En 2019, por ejemplo, el 54% de lo que se pagó en España en concepto de gasolina Euro-super 95 fueron impuestos (49%, en el caso del gasóleo). Por tanto, el precio del petróleo solo tiene influencia sobre un tramo del precio del carburante: alrededor del 35%, según la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP).

En 2019, los impuestos representaron el 54% de lo que los españoles pagaron en concepto de gasolina Euro-super 95.

España es el segundo país de la Unión Europea con la gasolina más cara antes de impuestos, solo por detrás de Malta.

Efecto pluma: ajuste de precios en diferido

En 2020, desde el 6 de enero (1,320 euros) al 13 de abril (1,122 euros) el precio del litro de gasolina Euro-super 95 bajó un 15%, un 26,48% antes de impuestos. Por su parte, en el mismo período, el gasóleo bajó un 16,77%, un 26,53% antes de impuestos. Frente a esos descensos, el precio del barril de Brent, petróleo de referencia en Europa, registró una bajada del 63,33%,también en el mismo período.


Para FACUA, se trata de una situación de «efecto pluma». A finales de marzo, la organización de consumidores solicitó a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) la apertura de una investigación sobre la posible existencia de un acuerdo colusorio contrario a la Ley de Defensa de la Competencia.


Rubén Sánchez, portavoz de FACUA, habla con EL TUPÉ:

«Pedimos a Competencia que investigara una situación donde el precio del crudo había bajado muchísimo, pero, en cambio, el precio de la gasolina no había bajado de manera proporcional. Competencia dice que, sin apuntar a compañías en concreto, no hace nada más allá de lo que investiga habitualmente, pero lo cierto es que nos hemos encontrado con ese período importante de tiempo en el que la repercusión ha consistido en lo que se llama efecto pluma: baja el crudo, pero no baja con la misma rapidez el precio de la gasolina, y no siempre baja en la misma proporción, el mismo número de céntimos».

Un sobrecoste de 10 céntimos

España es el segundo país de la Unión Europea con la gasolina más cara antes de impuestos, solo superado por Malta, como se puede comprobar en el boletín petrolero de la UE. En el caso del diésel, España ocupa el noveno lugar. 

¿Existe margen para el ajuste del precio del carburante en relación al precio del petróleo? Sí, existe, dentro del tramo del 35% de la materia prima imputado en el precio final para el consumidor. Desde FENADMISER, patronal de los transportistas, señalan un sobrecoste de 10 céntimos por litro. En EL TUPÉ también hemos hecho la cuenta. Si la rebaja fuese proporcional a una caída del 63,33% en el precio del crudo, el cálculo del sobrecoste ascendería, efectivamente, a 0,103 céntimos en el caso de la gasolina; 0,13 céntimos si hablamos gasóleo.

Del otro lado, los productores argumentan, por una parte, el aprovisionamiento: el carburante comercializado hoy, ha podido comprarse anteriormente a un precio superior. La AOP también sostiene en su web que «el precio de la gasolina o el gasóleo/diésel en España no tiene relación directa con la cotización del barril de petróleo» y «el precio final depende de las cotizaciones de la gasolina y el gasóleo en los mercados al por mayor de referencia».

Desde FACUA, Rubén Sánchez defiende un control periódico de los precios:

«Nosotros insistimos en que la solución es una garantía de control de precios por parte del Estado, de manera que el Ministerio competente de forma periódica fije precios máximos para los distintos tipos de carburante. Desde que se acabó con el sistema de precios máximos, llevamos pidiendo que vuelva. Es la manera que tiene el Gobierno de controlar incrementos de los precios; y de controlar también que las bajadas en el crudo puedan llevarse de una forma mucho más rápida y proporcional al precio de la gasolina».

Un ejercicio de imaginación: ¿es posible que la gasolina sea gratis?

Imagina que la gasolina hoy es gratis en España. Es decir, te van a regalar la materia prima del carburante y los costes de distribución: hoy solo van a cobrarte los impuestos. Debes saber que pagarás, en cualquier gasolinera del país, 0,609 euros por cada litro gratuito de gasolina Euro-super 95, y 0,458 euros por cada litro de diésel por la patilla. El precio mínimo del carburante está blindado por los impuestos, aunque el petróleo se desplome hasta el mismísimo averno.

De hecho, es imposible que los precios para el público puedan bajar de esas tarifas: salvo el IVA (21%), los tipos impositivos de los hidrocarburos son fijos, no se basan en porcentajes: 472,69 euros cada 1.000 litros, en el caso de la gasolina sin plomo; 379 euros cada mil litros para el gasóleo. Existen hasta 12 tasas distintas, según el tipo de carburante. 

El precio de la gasolina es un deporte que inventaron las compañías petroleras, juegan 11 contra 11 y siempre ganan los impuestos.


Por David Pérez, periodista y escritor

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