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El fútbol es así. Los grandes fracasos del mercado de fichajes se repiten cada año. Ya sea durante el verano o en el parón navideño, se produce una gran cantidad de movimientos de jugadores que van de un club a otro. Cada año, sin excepción, se repiten operaciones que implican grandes cantidades de dinero. Pero la pasta no garantiza el éxito. Es cierto que muchos de esos traspasos se cuentan como éxitos. Ayudan a los directores deportivos a mejorar su fama, a los clubes a avanzar deportivamente y hacen las delicias de los aficionados. ¡Bravo! Todos contentos.

Otros, sin embargo, van directos al cajón de los desastres del fútbol moderno. Ese en el que revolvemos cuando hablamos de meteduras de pata de las que hacen época mientras damos sorbos a una cerveza. Y destacamos entre trago y trago, por supuesto, como nosotros mismos podríamos dirigir la política de fichajes de los grandes equipos del mundo.

Al grano. El tipo de desastres del que hablamos se trata de un selecto grupo de contrataciones que componen algunos de los fracasos más estrepitosos del fútbol y que usamos para reírnos a carcajadas en grupos de WhatsApp de las desgracias ajenas. Para meter el dedo en la herida de aquellos amigos que se emocionaron con un fichaje que al final les hizo llorar. Pero de pena.

Estas son algunas de las operaciones más escandalosas de los últimos años. Algunas te costará recordarlas y las leerás con el cariño del que se reencuentra con aquel colega con el que se corrió la juerga del siglo y al que no ha vuelto a ver desde entonces.

Philippe Coutinho

Solo los traspasos de Mbappé y Neymar al Paris Saint Germain superan el precio de una operación en la que el Fútbol Club Barcelona invirtió más de 120 millones de euros. Así consiguieron sacar a Coutinho del Liverpol en 2018. El brasileño jugó 76 partidos, metió 21 goles y repartió 11 asistencias. Pero no dejéis que los datos os engañen. Su rendimiento fue tan decepcionante que el club catalán quiso deshacerse de él y tuvo que aceptar una cesión al Bayern de Munich, donde tampoco están disfrutando del nivel que mostró en Inglaterra.

Lucas Silva

Iba a cambiar el estilo del Real Madrid y poner a jugar a una serie de estrellas que mejorarían notablemente a su alrededor. Pero solo cambió de equipo. Tras ficharle del Cruzeiro por 12 millones y con una breve estancia en el club español, fue enviado al Olympique de Marsella para que creciese como futbolista. No sucedió. Tras varias cesiones los dirigentes blancos terminaron asumir el error de su fichaje y el centrocampista volvió a Brasil. Juega para el Gremio, donde tampoco ha conseguido confirmar las promesas futbolísticas que apuntaban sus primeros años de carrera.

Jesé Rodríguez

Parecía que podía comerse el mundo y sustituir a nada menos que Cristiano Ronaldo en el Real Madrid. Pero no llegó a coger su testigo. Sufrió una lesión de gravedad que cortó su progresión. El Paris Saint Germain, no obstante, confió en el talento del canario y pagó 25 millones de euros por él. Aún se están arrepintiendo. Desde 2017 ha estado cedido en Las Palmas, Stoke City, Real Betis y Sporting de Portugal, su actual equipo. En los últimos años se ha hablado más de él por su controvertida vida personal -ha iniciado incluso una carrera musical como trapero- que por sus regates.

Jackson Martínez

Forlán, Agüero, Falcao… Jackson Martínez estaba llamado a alargar la lista de grandes estrellas que por aquellos años ocupaba la delantera del Atlético de Madrid, temida en toda Europa. Pero no estuvo a la altura a pesar de los 35 millones que invirtieron los colchoneros para traérselo del Oporto en 2015. ¿Lo mejor de su paso por el club rojiblanco? Que el Guangzhou Evergrande chino pagó 20 millones por él al año siguiente, lo que permitió a los madrileños olvidarse del delantero colombiano y recuperar parte de su inversión.

Rony Lopes

¿Rony quién? Exacto. El jugador más caro de la historia del Sevilla ha sido uno de los fracasos más sonados del último mercado veraniego de fichajes. El portugués Marcos Paulo Mesquita Lopes (nombre completo y sin apodos, que tampoco te suena de mucho) despuntó en el Mónaco y llamó la atención del equipo andaluz, en el que apenas ha jugado desde que fue contratado. La afición sevillista aún espera verle justificar sobre el campo los 25 millones de euros invertidos en su fichaje. La confianza en que esto ocurra, sin embargo, es cada vez menor. 

Por EL TUPÉ

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