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Fue un proceso con nombres propios. El primero de ellos fue el papel higiénico. Pero luego vinieron otros. La histeria que cargó contra las estanterías de los supermercados en los primeros días de la cuarentena y se cebó con una serie de artículos que cayeron en el desabastecimiento. Las harinas, la pasta o la levadura, también fueron presa de esa fiebre de las compras. Un efecto que tuvo un importante impacto para los celíacos. “Mucha gente, al no encontrar suficientes existencias de la versión ‘con gluten’ compran la versión ‘sin gluten’, lo que nos deja en una situación complicada”, cuenta Laura González, creadora de Asturias Paraíso Sin Gluten. Sus palabras resumen una cuarentena con un impacto directo en un sector tan especializado como vital para una parte cada vez más importante de compradores.   

No queda ‘sin gluten’

La compra de productos para celíacos por parte del público general, de este modo, obligó a los habituales de este tipo de artículos a recurrir a otras vías de abastecimiento. Según explica Laura González, muchas personas tiraron de los pedidos online en tiendas especializadas y dejaron de lado al supermercado. Para poder conseguir lo que necesitaban y también para “seguir las indicaciones de no salir de casa”.

Los obradores especializados reducen sus horarios

Uno de los negocios que tienen mayor presencia en la industria sin gluten son los obradores de pan. “La mayoría de ellos, redujeron sus horarios de apertura pero siguieron produciendo, a pesar de las condiciones y limitaciones de la situación”, explica la experta.  “Tenemos que recordar que las personas sensibles al gluten y alérgicas tienen que realizar una dieta estricta sin gluten y sin contaminación cruzada de por vida”, añade después para señalar la importancia de este tipo de negocios. Porque “a todo el mundo le gusta comerse unas galletas, un bizcocho”, dice.

Como ejemplo del esfuerzo de estos establecimientos comenta que en la localidad asturiana de Cangas del Narcea se hornearon durante la Semana Santa los clásicos “bollos de Pascua”. Un producto típico, muy especial, que no suelen encontrarse en los supermercados y que agradecieron enormemente los compradores celiacos.

Eventos cancelados

Con el estado de alarma y el confinamiento se cayeron también eventos de todo tipo. Esto frenó en seco a las food trucks que comercializan productos 100% sin gluten en encuentros y congresos de todo tipo. Como La Pavoneta, que tuvo que resignarse a quedarse en el garaje. La imposibilidad de celebrar estas actividades, además, se llevó también por delante las “V Jornadas Cangas Sin gluten”, que “dan visibilidad al colectivo y que iban a tener lugar a finales de mayo, pero se aplazaron hasta que sea seguro realizar las actividades sin riesgos”.

sin gluten
Laura González junto a ‘La Pavoneta’

Hostelería y desescalada

Con la llegada de la desescalada y la vuelta a la ‘normalidad’ se espera que queden definitivamente atrás los problemas de desabastecimiento de los supermercados. Pero con la reapertura de la hostelería muchos temen que pueda producirse una réplica de la escasez de productos sin gluten. “En principio no debería de haber mayor problema”, señala Laura González para tranquilizar a quienes temen no encontrar nada que puedan comer en los restaurantes.

Conciencia sobre la contaminación alimentaria

Pero no todo han sido palos para los celiacos con la cuarentena. Con el coronavirus se ha multiplicado el interés por las normas sanitarias y las medidas para mantener la seguridad alimentaria. Algo que favorece a las personas que no pueden tomar gluten. “Espero que toda esta situación sirva para que se den cuenta de la importancia de evitar la contaminación cruzada, algo vital  para nuestro colectivo”, sentencia la creadora de Asturias Paraiso Sin Gluten.

Por Javier Fernández

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