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El 86% de los turistas nacionales veranearon dentro de España en 2019 

17 millones de españoles, uno de cada cuatro, no pueden irse de vacaciones por motivos económicos


En una foto propagandística del Sindicato de Hostelería y Fomento de Turismo de 1960, aparece un hombre sonriendo mientras sostiene un letrero donde leemos: «Pérez está en Mallorca». Su esposa había escrito una carta a TVE para ganar un viaje: «El pobre Pérez no conoce Mallorca más que en postales», exponía. Finalmente, la dictadura invitó a la familia a conocer la isla; y Pérez accedió a la posteridad gracias a esa pegadiza canción: Me lo dijo Pérez.

En 1964, cuando España se convirtió en el país más turístico del mundo, desbancando a Italia, recibió 14 millones de visitantes extranjeros. En 2019, España fue el segundo país con más turistas internacionales por tercer año consecutivo, por detrás de Francia, rozando los 84 millones. Sin duda, el turismo foráneo, sintetizado en el eslogan «Spain is different», lanzado en 1957 como un cohete al espacio exterior, ha configurado el carácter turístico de España. No obstante, no se trata de un lema original del franquismo, como suele pensarse: ese slogan aparece, por primera vez, en los años de la República, en 1932, en un cartel que reproducía una fotografía en blanco y negro del fotógrafo Francisco Andrada.  

En cualquier caso, los españoles también participaron en el Big Bang turístico. Los Pérez también veranearon en el boom de los años 60: unos 9 millones en 1966, un tercio de la población; hasta 12 millones en 1971. Por diversas razones, especialmente de poder adquisitivo, practicaron de forma mayoritaria el turismo interior. Sesenta años después, las restricciones a los viajes internacionales impuestas por el coronavirus encauzarán las vacaciones de los españoles hacia una tendencia similar: veranear en España.

El verano de la Nueva Normalidad 

Carlos Larrinaga, Doctor en Historia Contemporánea y experto en historia del turismo de la Universidad de Granada, expone a EL TUPÉ su valoración sobre el nuevo contexto. «Actualmente, en la medida en que existe una gran incertidumbre sobre la oferta turística, se puede potenciar el turismo nacional. El principal problema es la crisis económica. ¿Cuántos españoles van a dejar de veranear este año por efecto del paro o los ERTEs? Aquí puede haber una importante caída del consumo turístico. Por lo demás, en la medida que se pueda, los destinos van a ser parecidos. Si se puede ir a destinos de costa, se irá. Si no, habrá alternativas en el turismo interior, y aquí las casas rurales tienen una buena oportunidad»

«El turismo de naturaleza puede ser visto como una oportunidad: al alquilar una casa, por ejemplo, los clientes se pueden sentir más seguros. Para aquellos que lo tengan, el pueblo puede ser otra alternativa»

Carlos Larrinaga, Doctor en Historia Contemporánea y experto en historia del turismo de la Universidad de Granada


Por su parte, para Rubén Pérez Redondo, Doctor en Sociología y experto en historia del turismo de la Universidad Rey Juan Carlos, la clave va a ser la diversificación. «A corto plazo creo que la tendencia será la del turismo rural y de naturaleza y también el de salud y bienestar, pero sin descartar el sol y playa, porque lo tenemos muy interiorizado como hábito veraniego. La gente (si la situación lo permite) va a seguir yendo a la playa, pero no de forma masiva y sabiendo que será una experiencia más descafeinada, sin tanto atractivo y muy regulada bajo normas».

Y añade el profesor: «En el sol y playa, nuestras islas pueden ser el gran foco atrayente, porque están rodeados de agua y es su producto fundamental, de modo que harán importantes campañas de atracción con descuentos y explotando la seguridad frente al COVID. En el turismo de naturaleza y rural, creo que las zonas del norte van a estar de moda porque hay interesantes alojamientos rurales y pueden sustituir muy bien la playa con la ecuación naturaleza + temperaturas más suaves, que puede ser un excelente reclamo de cara al verano».

El mito de los viajes al extranjero

Bien mirado, los españoles siempre han veraneado en su tierra, aunque a veces mintamos sobre ello: según una encuesta del buscador de vuelos Jetcost, un 34% de los españoles mienten sobre dónde van de vacaciones. Según el INE, en 2019 los españoles realizaron 16,8 millones de viajes por ocio, recreo y vacaciones: 14,51 millones (86,41%) corresponden al turismo interior; solo 2,28 millones (13,51%) fueron viajes internacionales. 

Además, frente al mito de que cada vez viajamos más al extranjero, incluso en décadas pasadas se han registrado mayores cuotas (o equivalentes) de visitas a otros países: 1990 (19%) o 1987 (13%), por ejemplo. Si seguimos bajando, la proporción empieza a decaer: 1982 (7%), 1973 (7%). En 2020, volveremos a niveles de los años 60. Sin embargo, ya no somos los mismos. Ni España es el mismo lugar que era entonces.


Ana Moreno Garrido, Doctora en Historia Contemporánea y autora de Historia del turismo en España en el siglo XX (Síntesis, 2007) resume para EL TUPÉ esta evolución. 

«Ningún indicador socioeconómico coincide. Somos más ricos, más deportistas, más “verdes”, un poco más cultos, más «fairly European normal country» de lo que creemos y tenemos totalmente interiorizada la experiencia turística. Cuesta imaginar un español menor de 60 años que no haya tenido alguna en cualquiera de sus modalidades, ya sea playa, museos, excursiones o salidas a la naturaleza. El fenómeno turístico se ha expandido con una rapidez y profundidad asombrosas. Tampoco tiene nada que ver la relación con el otro.

«La globalidad del mundo y la experiencia acumulada de varias décadas recibiendo turistas internacionales ha hecho que los españoles convivamos con mucha naturalidad con los extranjeros. Ya no son ni tan envidiados ni tan mitificados»

Ana Moreno Garrido, autora de Historia del turismo en España en el siglo XX (Síntesis, 2007)

Un millón más de plazas desde 1965

En 1965, España contaba con 448.887 plazas de alojamiento turístico, entre hoteles (328.067) y campings (120.820), según el Anuario Estadístico de España. En 2020, a partir de los últimos datos del INE, existen 1.396.032‬ plazas de alojamiento, casi un millón más, con un incremento del 211% y distribuidas de la siguiente forma: hoteles (930.203), apartamentos turísticos (228.491), campings (161.065) y alojamientos de turismo rural (76.273).

En 1965, las provincias del Mediterráneo y del Atlántico andaluz copaban el 67% de las plazas de España, con la Costa Brava y la Costa Dorada a la cabeza (165.104), seguidas de las Islas Baleares (58.779); la Costa Azahar, la Costa Blanca y la Costa Cálida, correspondientes a la Comunidad Valenciana y Murcia (41.907); y la Costa del Sol y la Andalucía marítima (37.748‬).

En 1965, las provincias del Mediterráneo y del Atlántico andaluz copaban el 67% de las plazas de España, con la Costa Brava y la Costa Dorada a la cabeza (165.104), seguidas de las Islas Baleares (58.779); la Costa Azahar, la Costa Blanca y la Costa Cálida,correspondientes a la Comunidad Valenciana y Murcia (41.907); y la Costa del Sol y la Andalucía marítima (37.748‬).


El profesor Pérez Redondo comenta el antiguo escenario: «Desde el punto de vista social, el turismo español en los años 60 estaba estructurado en torno a la familia y los viajes se hacían al pueblo o a la playa de referencia. Se buscaba la ruptura con la cotidianidad, pero también el compararse con las clases más pudientes e imitar los comportamientos más modernos y liberales de los extranjeros, dentro de las pocas posibilidades que había, pues se vivía en una dictadura». 

«El Plan de Estabilización de 1959 supuso la adopción de importantes medidas económicas de tipo aperturista que en unos años hizo que mejorase el nivel de vida de los españoles. Y con ello el deseo de ir de vacaciones, porque en España se había desarrollado ya una importante industria turística, de la que participaban hoteles, agencias de viajes, empresas de transporte, restaurantes, tiendas de recuerdos, artesanía o el comercio y la industria en general. En la medida en que las condiciones económicas lo permitieron, cada vez más gente practicó turismo. Y ya no sólo consistía en ir al pueblo en agosto. La modalidad de sol y playa, tan querida para los turistas extranjeros, también fue requerida por los turistas españoles», añade el profesor Carlos Larrinaga.

Canarias desbanca hoy a la Costa Brava

En 2020, Canarias, que en 1965 contaba solo con 16.607‬ plazas, es hoy la región con más alojamientos de España (306.194), con un crecimiento galáctico del 1.743%. Le siguen las provincias de la Costa Azahar, la Costa Blanca y la Costa Cálida (Comunidad Valenciana y Murcia), con 198.151 plazas, creciendo un 372%. A continuación, se sitúan la Costa del Sol y Andalucía marítima (164.523‬), con un crecimiento del 335%.

Además, han surgido nuevas tendencias, como apunta la historiadora Moreno Garrido: «En lo que se refiere a los destinos, tenemos otra concepción del campo y lo rural. El español de los años 60 que iba a destinos rurales es porque, en realidad, estaba volviendo unos días a su pueblo de origen. No se sentía turista, porque no lo era. Respecto a la costa, el español que podía, porque no todos pudieron, comprarse una segunda residencia en la costa es el que probablemente se la ha dejado en herencia a sus hijos».

En 2020, la Costa Brava y la Costa Dorada (157.441), que ocupaban el primer puesto en 1965, han perdido un 4,64% de las plazas. Baleares, que ocupaba la segunda posición, también ha perdido un 20,4%, hasta 46.798. El resto de zonas turísticas y regiones, desde la Galicia, el País Vasco y la cornisa Cantábrica hasta las provincias de la Andalucía interior o la zona Pirenaica, han doblado o triplicado sus cupos de capacidad, destacando por volumen Madrid, que ha superado la barrera de las 100.000 plazas (102.031), creciendo un 211% desde 1965, como la media nacional.

En la gestión de esta creciente oferta, para el profesor Pérez Redondo internet ha sido clave: «Nos ha cambiado la vida absolutamente, y desde la perspectiva turística hace que el turista de los años 60 fuese más conformista y tuviera una capacidad de elección limitadísima, frente al turista contemporáneo que, gracias a esta tecnología es más “experto”, tiene una mayor capacidad de elección, es más inconformista y le permite tener experiencias más diversificadas. Esto condiciona tanto la necesidad como la expectativa viajera y hace que el turista español de los 60 tenga poco que ver con el actual».

Canarias ha superado en capacidad de alojamiento a todos los destinos de España, con un crecimiento del 1.743% desde 1965

El 34% de los españoles mienten sobre dónde van de vacaciones

La mayoría silenciosa, sin vacaciones

En 2019, la encuesta de condiciones de vida del INE constató que en el 36% de los hogares españoles sus inquilinos no pueden permitirse ni una semana de vacaciones al año: son casi 17 millones de personas, el 40% de la población, uno de cada cuatro ciudadanos. Previsiblemente, los efectos económicos de la pandemia agravarán esta circunstancia este verano, un diagnóstico en el que coinciden todos los expertos consultados por EL TUPÉ.

«Hay una cuestión que no se nos puede escapar, y es el momento en el que se ha manifestado esta crisis sanitaria. Estamos muy próximos al verano y en nuestro país hace mucho calor. Eso hace que desde ya estemos pensando en la playa. Va a ser muy difícil hacernos a la idea de que este verano será diferente y que muchas personas no podrán ir a la playa, ya sea por la incertidumbre en el trabajo, por cómo se gestionará la organización de las vacaciones en las empresas, por el desempleo, por el propio miedo al virus o por la razón que sea vinculada directa o indirectamente al COVID», apunta el profesor Pérez Redondo.

«Se plantean problemas desde la oferta y desde la demanda. Desde la oferta: respecto de las condiciones de viaje, las fronteras, las plazas disponibles (avión, tren, bus) y las rutas ofertadas. Respecto a la demanda: la disponibilidad económica de la población (paro, ERTEs, etc.). Esta es la incertidumbre que tenemos en este momento»

Carlos Larrinaga.

«Hay pocas pistas. Los índices de parados y de personas pendientes de un ERTE no hacen muy viable las vacaciones para millones de españoles. El que tenga una segunda residencia irá allí por un tema económico. El resto, parece ser que preferirá destinos más rurales por ser más baratos y más aireados, pero hasta eso va a ser difícil para muchas familias», concluye Ana Moreno Garrido.

Del «Descubra usted España» de TVE al #EspañaTeEspera de Twitter

Durante la dictadura franquista, fueron habituales las campañas para fomentar el turismo interior, bajo la denominación de «turismo popular». Emitida en TVE desde 1966 a 1969, tuvo gran éxito la serie documental Descubra usted España. Por su parte, la campaña Conozca usted su provincia financiaba excursiones turísticas de escolares y personal militar. Y, ya en los 70, el programa Conozca usted el mar llevó a miles de ciudadanos del interior a conocer la costa. Incluso se llegó a potenciar un modelo de Airbnb rural, subvencionando a través del Crédito Hotelero la transformación de casas de labranza en alojamientos turísticos. 

«Descubre tu país» 2020 edition:

Sesenta años después, en la reconfiguración acelerada del sistema tras la pandemia, se aplican fórmulas similares para la reactivación del turismo doméstico y el consumo de productos genuinos de cada territorio, desde la sidra DOP de Asturias (campaña #LevantalaSidraDOP) al vino de Rioja (campaña #TemerecesunRioja). A nivel nacional, Turespaña, el organismo que gestiona la marca turística España, desarrolla desde las primeras semanas del estado de alarma la campaña #EspañaTeEspera en las redes sociales.


Por David Pérez, periodista y escritor

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