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El gasto en pensiones cae por primera vez en España por efecto del coronavirus 

Nunca antes en la democracia se había decretado un luto oficial de diez días


Por primera vez en la historia. Por primera vez desde la crisis de 2008. Por primera vez en cien años. Los titulares periodísticos durante la crisis del coronavirus han encontrado en esta fórmula un territorio fértil para narrar la excepcionalidad. Una fórmula, dicho sea de paso, donde se sienten cómodos periodistas y lectores. Los primeros, porque todo lo que ocurre por primera vez en el mundo es maná informativo para darle a la tecla; los segundos, porque es un concepto fácil de asimilar y replicar, pura droga sin cortar. Win-win

Más allá de las normas, escenas y costumbres insólitas derivadas de la primera pandemia global de nuestro tiempo, esta pangea de datos y acontecimientos inéditos centrifugados a través de los medios y las redes durante varios meses ha contribuido a generar la sensación hipnótica del final de una época: nada volverá a ser como antes. Pero, ¿existen distorsiones en esta percepción?

Para mantener a raya a las quimeras de la sociedad del espectáculo, en EL TUPÉ hemos consultado al filósofo y escritor Xandru Fernández (Turón, 1970). Durante el confinamiento, el autor asturiano (Apuntes de pragmática populista, 2019) ha examinado la situación desde la perspectiva de las Humanidades y las Ciencias Sociales, nutriendo desde sus redes la conversación pública en internet sobre la pandemia con interesantes artículos propios y ajenos, entre otros materiales.


Pregunta: ¿Estamos ante a un cambio de época? O, por el contrario, ¿los diagnósticos rupturistas están influidos por el shock?

Respuesta: Inevitablemente, cualquier respuesta en un sentido o en otro va a estar tan influida por el shock como el diagnóstico que hagamos. Como sociedad tenemos una enorme capacidad de reconstruir nuestros recuerdos y es bastante discutible que en un futuro próximo nuestra percepción de la pandemia sea una copia exacta de lo que hemos vivido en ella, especialmente porque las vivencias han sido muy variadas y por tanto también lo serán los relatos. Aún no sabemos qué relato de la pandemia será el que logre imponerse sobre los demás.

P: En el proceso mediante el cual se construye el discurso histórico, ¿cómo se alcanza el consenso sobre el final de una época?, ¿cómo llega a ser cierto para la mayoría que «el mundo ha cambiado para siempre»?

R: Eso es algo mucho más difícil de conjeturar todavía. Porque no solo se trata de esperar a ver qué relato de la pandemia se impone sobre los otros, sino que además todo esto llega tras varias décadas de crisis de la concepción moderna de la historia como proceso lineal, universal y progresista. Las periodizaciones ya habían sido puestas en cuarentena antes de la cuarentena y la guerra de interpretaciones historiográficas y en el contexto discursivo de la filosofía de la historia han hecho de este un terreno minado donde no va a ser fácil aterrizar de nuevo. Resulta problemático establecer saltos de época, cambios de fase o de etapa en una serie de la que no solo no sabemos cuál puede ser el final sino que ni siquiera tenemos claro que el final vaya a producirse, puede que incluso ya se haya producido.

Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial


Sin embargo, es cierto que han ocurrido (siguen y, además, seguirán ocurriendo) muchas cosas por primera vez, aunque según el contexto y las necesidades se aplican diversos marcos temporales. En España, por ejemplo, es común recurrir a la acotación del periodo democrático: sin ir más lejos, el pasado 27 de mayo dio comienzo el luto oficial más largo de la democracia, con una duración de diez días. Del mismo modo, el impacto del coronavirus dejó el mes marzo con más muertes en España desde el inicio de la democracia, con un incremento del 30% sobre la media histórica.

Si hablamos de indicadores económicos, al inicio de la pandemia era habitual remontarse a la Gran Recesión de 2008 para hallar referencias: el 9 de marzo, la prensa se hacía eco del peor día de Wall Street desde 2008; el 11 de marzo, Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, decía: «un escenario que recordará a muchos de nosotros la gran crisis financiera de 2008». No obstante, ese escenario pronto se empezó a quedar corto. 

A nivel global, la Segunda Guerra Mundial se ha convertido en el baremo, y también en el precedente histórico, de la crisis actual. En la caída del empleo, por ejemplo: «la crisis más severa desde la Segunda Guerra Mundial», según la Organización Internacional del Trabajo. En la política europea, Angela Merkel fue la primera, el 18 de marzo, en establecer la conexión: «Desde la Segunda Guerra Mundial, no ha habido un desafío para nuestro país que dependa tanto de nuestra acción conjunta y solidaria». La ONU, lo hizo el 1 de abril: «El mundo se enfrenta a la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial».

En este punto, volvemos a consultar a Xandru Fernández.

P: Es cierto que existen indicadores que no se manifestaban desde la Segunda Guerra Mundial, pero, ¿no crea una representación distorsionada de la realidad la comparación con una guerra donde fallecieron tantos millones de personas?

R: El número de víctimas, efectivamente, es un indicador con una fuerza incontestable. Estoy de acuerdo con que se trata de una representación distorsionada. La duda es si es deliberada, si es fruto de la desidia o revela que el eco de la Segunda Guerra Mundial (y no digamos ya de la Primera) se está debilitando y con él la potencia persuasiva del código moral que imperó durante la larga posguerra europea.

P: Al recopilar los hechos ocurridos por primera vez en la historia en esta crisis, aparecen numerosos indicadores económicos o coyunturales, a menudo realzados por el tratamiento periodístico. Sin embargo, ¿se ha producido un cambio de mentalidad en la sociedad occidental, un viraje en el espíritu de los tiempos?

R: Esos indicadores son tan ocasionales como la necesidad de usarlos. En cualquier época podemos encontrarnos con algo que ocurre por primera vez en la historia y, si no es así, podemos convertirlo en un suceso inédito con relativa facilidad. La pérdida de Cuba y Puerto Rico se convirtió en un recuerdo indeleble en la historia de España y no eran las primeras colonias que se perdían ni serían las últimas. De hecho, puede considerarse todo un triunfo propagandístico de la dictadura franquista el que la pérdida de Marruecos no afectara ni un ápice al relato oficial del auge y caída del imperio. Es un ejemplo entre miles. ¿Quién recuerda cuándo y por qué se cerraban antes las fronteras entre los Estados de la actual Unión Europea? Cuestión de enfoque y oportunidad.

Así las cosas, en el relato de la pandemia en España Pedro Sánchez introdujo la Guerra Civil en su intervención del 21 de marzo: «Esta situación es la más grave que ha vivido España desde la Guerra Civil». En clave española, el conflicto bélico iniciado en 1936 es el antecedente histórico de un gran número de hechos ocurridos durante el estado de alarma; y no solo en el campo económico, sino especialmente en el ámbito de la cancelación de eventos masivos, celebraciones (la Semana Santa, las Fallas de Valencia, los San Fermines) y competiciones deportivas, desde el Descenso del Sella a la Liga de fútbol y otros campeonatos cancelados o suspendidos en 2020 por primera vez desde la guerra.

Para obtener una vista panorámica del statu quo, en EL TUPÉ repasaremos, en cambio, los acontecimientos e indicadores inéditos en la historia de España a causa del coronavirus, atendiendo a distintas materias.

Economía: caída de las pensiones y deuda histórica


Nunca antes había caído la factura mensual de las pensiones: por efecto de la pandemia, el número de prestaciones ha decrecido por primera vez en la historia: a causa de la mortalidad, pero también debido a las dificultades logísticas para registrar nuevas altas. 

En cuanto a la deuda pública, en marzo se alcanzó el máximo histórico de 1,22 billones, alcanzando el 101% del PIB.  En este caso, no es un máximo histórico, pero en el primer trimestre de 2020 el PIB español cayó un 5,7%. No existen registros equivalentes en el INE, que inició su estadística en los años 70. Habría que remontarse, de nuevo, a la Guerra Civil.

Por otra parte, también es inédito que el sector público haya rebasado por primera vez al privado, superando el 51% del PIB en 2020, frente al 41% de 2019. Y que, el 7 de mayo, el Tesoro Público emitiese cinco denominaciones de deuda distintas en una sola puja: a tres, cinco, siete, quince y treinta años. En lo anecdótico, el Ibex 35 registró el 12 de marzo, dos días antes de la declaración del estado de alarma, su mayor caída de la historia (14%).

Política: campañas sin mítines y voto telemático 

Se han escrito océanos de bits sobre el concepto político de moda: el estado de alarma, en efecto, no es inédito: su precedente nos lleva al 4 de diciembre de 2010, durante la huelga de controladores aéreos. No obstante, la extensión del proceso actual parece difícil de superar a corto plazo. Tampoco es inédita la expresión «nueva normalidad«, usada por primera vez el 18 de mayo de 2008 en un artículo de Bloomberg News, en el marco de la recesión.


En los procedimientos políticos, sí hay novedades históricas. Este verano, las campañas para las elecciones de Galicia y Euskadi serán las primeras sin mítines masivos. De otro lado, el 23 de marzo, el debate sobre la ampliación del estado de alarma se convirtió en la primera votación telemática de la historia de Congreso; en el Senado ya se habían estrenado el 17 de marzo para ratificar la incorporación de Macedonia del Norte a la OTAN. Como dato internacional, en el parlamento británico ni siquiera existía el voto a distancia antes de la pandemia.

En 2020, España ha cerrado por primera vez sus fronteras terrestres desde la entrada en vigor de la libre circulación de las personas en la Unión Europea, que tampoco había cerrado nunca antes sus fronteras exteriores. Como curiosidad, por primera vez en la historia un avión de Iberia ha aterrizado en Australia, con motivo de la repatriación de ciudadanos españoles.

Durante la crisis sanitaria, la valoración de Felipe VI no ha llegado al aprobado por primera vez en su reinado. Por otra parte, para hacer frente a la gestión de pandemia la Generalitat solicitó en marzo por primera vez la ayuda del Ejército.

Cultura y entretenimiento: porno, internet y Netflix

En el campo cultural, por primera vez en España se han suspendido las listas de ventas de discos y se han cerrado los cines: durante la Guerra Civil permanecieron abiertos para preservar la moral de la población en la retaguardia (y mantenerla informada). Esta vez, el pueblo no ha sufrido para encontrar vías de escape. El consumo de porno en España ha alcanzado máximos históricos. Lo mismo ha ocurrido con las audiencias de la televisión generalista; y con plataformas como Netflix, que en el primer trimestre de 2020 registró un récord de usuarios en Europa.

De otro lado, el tiempo de navegación en internet en España alcanzó en abril su máximo histórico, lo mismo que ocurrió en marzo con el consumo de datos, con picos del 80%: por primera vez, a petición de la UE, Amazon Prime, Netflix y Youtube redujeron en marzo la calidad de su servicio de streaming para evitar el colapso de la red en Europa.

Sociedad: escudo social y parón académico


A finales de abril, la Federación de Bancos de Alimentos anunció que no tenía tantas solicitudes de ayuda desde la crisis de 2008. En apenas un mes, desde marzo a abril, el coronavirus pasó de ser la mayor preocupación de los españoles a la tercera, por detrás del paro y la recesión económica, a partir de los datos del barómetro del CIS

Según el anuncio del Gobierno realizado en marzo, el Estado ha desplegado la «mayor movilización de recursos públicos de la historia» para hacer frente a la crisis social. Además, por primera vez a nivel estatal, se ha aprobado una renta básica universal, aunque a nivel autonómico existe un precedente en el País Vasco. En el ámbito europeo, en 27 de mayo la Unión Europea aprobó por primera vez en su historia un plan de recuperación (75.000 millones para España) con recursos en forma de subsidios a fondo perdido.

En el campo académico, nunca antes desde la extensión la enseñanza obligatoria hasta los 16 años y la generalización de los estudios universitarios se había producido una paralización equivalente de la actividad académica presencial. De otro lado, durante el estado de alarma los centros de internamiento de extranjeros se han vaciado por primera vez en tres décadas.

Un respiro histórico (y pasajero) para el planeta

Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, los picos de la cordillera del Himalaya han podido ser vistos a 230 kilómetros de distancia, desde la ciudad india de Jalandhar. En Canarias, durante el estado de alarma ha florecido por primera vez la Orquídea de Darwin, una especie singular y delicada, significativa para la teoría de la evolución, hecho que los expertos atribuyen al descenso de la contaminación.

Solo el Medio Ambiente ha dado buenas noticias en los últimos meses, aunque probablemente sea solo un espejismo, y volveremos pronto a las andadas. Quedan, en cualquier caso, las señales. Un estudio publicado en la revista Nature Climate Change estima que la contaminación ha descendido un 17% en el mundo debido al parón global. En España, la contaminación del aire de marzo y abril fue la más baja de la última década, cayendo un 58% en todo el país, según Ecologistas en Acción.


Por David Pérez, periodista y escritor

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