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Hubo un momento en el que hablar de viajes era todo un ejercicio de imaginación. Un recorrido en el tiempo a algunos de nuestros mejores recuerdos. Que durante el confinamiento no solo parecían tremendamente lejanos. También irrepetibles. Con el avance de la desescalada y la restricción de las normas que se establecieron para frenar la pandemia del coronavirus, ha vuelto la movilidad interprovincial. Y parece que pronto podremos hacer escapadas más lejos.

Con esta nueva perspectiva, muchos se han lanzado a planificar sus próximas vacaciones, algún fin de semana fuera de casa y noches de hotel para celebrar que los contagios van disminuyendo y nos acercamos al final de las medidas sanitarias. Por el momento, se han activado los viajes en las comunidades en las fases más avanzadas de la desescalada. Y han comenzado a planificarse visitas por España, con el sur y el Levante como destinos estrella.

“Observamos un incremento de consultas de destinos nacionales y se están empezando a mover reservas a zonas que ya están cercanas a la nueva normalidad”, explica Jesús Martínez, portavoz de la Federación Empresarial de Asociaciones Territoriales de Agencias de Viajes Españolas (FETAVE). Y añade que, además, que existe “un aumento de expectativas de crecimiento del turismo de interior”.

Provincias de gran tamaño y fases avanzadas de la desescalada

Entre las comunidades más activas en cuanto a consultas y reservas de paquetes turísticos, explica, se encuentran las que están más cercanas a la nueva normalidad. De ahí las buenas perspectivas de Canarias y Baleares. Los desplazamientos interprovinciales también sirven como impulsor de los viajes por España y fomentan el interés por moverse por Andalucía o Extremadura.

El impacto del verano

Aunque con el coronavirus se han producido muchos cambios que afectan a las agencias de viaje por la forma en la que planificamos nuestras vacaciones, hay algunas tendencias que perduran. Además de los destinos del sur del país, existen otros que están teniendo mucho tirón en la zona de Levante. Una serie de zonas que cada año repiten como las más demandadas y que son auténticos clásicos del verano y del turismo de sol y playa.

La misma demanda de establecimientos

Otra de las cuestiones que no han cambiado tiene que ver con los alojamientos. Porque seguimos queriendo quedarnos en el mismo tipo de sitios en los que lo hacíamos antes. “En general, la principal demanda se centra, como siempre, en el sector hotelero (hoteles, hostales), campings y viviendas turísticas”, explica Jesús Martínez.

La seguridad importa

Lo que sí han notado las agencias de viajes es un “crecimiento importante del turismo de interior destacando casas rurales y albergues”. ¿El motivo? Muy sencillo y con una relación notable con las preocupaciones sanitarios que ha impuesto el virus. Porque se trata de “destinos que se presumen como mucho más seguros en estos tiempos en los que la distancia de seguridad se impone”.

Jesús Martínez, portavoz de FETAVE

Se recortan las vacaciones

Tal y como explican desde FETAVE, el coronavirus ha tenido un impacto directo en la duración de las estancias. Y no solo por cuestiones sanitarias. “Las reservas son de unos 7 días de media, para las vacaciones estivales, algo menos que años precedentes sobre todo por el impacto económico que está teniendo la crisis y la incertidumbre de muchos trabajadores en ERTE que no saben aun cuándo podrán disfrutar sus vacaciones….”, cuenta el portavoz de la entidad. De ahí, dice, que poco a poco se vayan preparando los viajes. Pero con muchas incertidumbres de fondo que generan indecisión y complican la reactivación del sector.

Por Javier Fernández

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