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Se cumple 1 año de las agresiones a miembros de Ciudadanos durante la manifestación del Orgullo en Madrid

Juan Antonio Carrera, concejal del partido en Mejorada del Campo y activista LGTBI, comparte su experiencia y reflexiones «en busca de la transversalidad»


Al igual que otros compañeros de Ciudadanos, Juan Antonio Carrera (Mejorada del Campo, 1987), no imaginaba que la presencia de su partido en la manifestación del Orgullo de 2019 iba a levantar el odio y la agresividad que se acabó desatando en Madrid.

Días después de prometer por Ciudadanos como concejal de su localidad natal, Juan Antonio vivió de primera mano el coste que en ocasiones tiene defender las ideas propias. En este artículo recogemos su experiencia.

La previa: el apoyo de Vox y las declaraciones incendiarias de Marlaska

«No estaba muy claro lo que podía darse ese día durante el desfile. Era la primera vez que se nos había prohibido acudir con carroza e íbamos a hacerlo a pie. Los años anteriores se habían recibido insultos en momentos puntuales del desfile y se daba por sentado que este año serían peores por diversos motivos. Principalmente, existía una campaña de descalificación hacia el partido basada en los gobiernos obtenidos con el apoyo externo de Vox que culminaron con el famoso manifiesto que nos dejaba sin representación en carroza. Se suponía que esa campaña podría complicar el desfile debido a que se centraba en señalar una supuesta utilización de la defensa de los derechos LGTBI como forma de blanquear el partido, como si Ciudadanos no fuera uno de los partidos más comprometidos con la causa a nivel nacional. En cualquier caso no se pensó que el asunto fuera a alcanzar los niveles que alcanzó finalmente.

«Me sigue pareciendo inconcebible que un Ministro del Interior sea capaz de emitir unas palabras que justifiquen e inciten a la violencia contra un grupo político por mera rivalidad electoral«

Marlaska es una de las mayores decepciones del gobierno de Pedro Sánchez, ya que cuando se le nombró, no fuimos pocos los que vimos en él a quizás la persona de más consenso del ejecutivo por su impecable carrera previa como juez. Además teníamos el asunto de la representación LGTBI en las instituciones al más alto nivel. Por eso, cuando hemos visto su labor es cuando se ha producido esa decepción más grande. En lo referente a sus declaraciones («los acuerdos de Ciudadanos con Vox deberían tener consecuencias») me sigue pareciendo inconcebible que un Ministro del Interior sea capaz de emitir unas palabras que justifiquen e inciten a la violencia contra un grupo político por mera rivalidad electoral cuando su labor es precisamente la de garantizar la seguridad de todos los españoles».

6 de julio de 2019: la vergüenza del Orgullo

«Casualmente, la altura de nuestro lugar en la manifestación coincidía con la ubicación de una serie de furgones de la Policía Nacional, justo en el arranque del Paseo del Prado desde la Glorieta de Carlos V. Eran los vehículos de los policías que iban a encargarse de la seguridad de todo el evento.

Pese a la citada hora de comienzo, el desfile se retrasaba. Al estar ubicados entre los furgones no se notaba nada de lo que sucedía fuera y el ambiente era el festivo-reivindicativo habitual de esta marcha.

«Los lanzamientos se intensificaron y la “lluvia” de líquidos se volvió constante»

Prácticamente dos horas después de lo planificado la manifestación comenzó y antes de haber caminado unos pocos paso el clima cambió por completo. Desde ese momento comenzaron a sucederse los insultos, las coacciones, las amenazas, los lanzamientos de objetos (latas, botellas…), de líquidos (entre los que hubo orines) En diferentes ocasiones tuvimos que parar porque se nos impedía el paso hasta que alrededor de las 21 horas nos cortaron el paso a la altura del Museo del Prado con la famosa performance con la indumentaria basada en El Cuento de la Criada.

A partir de este momento, con las personas sentadas a lo largo y ancho de todo el paseo del Prado impidiéndonos el paso, la situación comenzó a volverse peligrosa y muy preocupante. Los lanzamientos se intensificaron y la “lluvia” de líquidos se volvió constante. Fue durante este período cuando más sensación de frustración sentimos porque nos intentaban expulsar de un espacio que hasta ese momento había sido de concordia y entendimiento.

Entre los agresores la intensidad iba aumentando, la agresividad de las expresiones cada vez era mayor y los gestos más violentos. Cada vez se acercaban más a nosotros y buscaban la provocación llegando a agredir a algunos compañeros al quemar con un cigarro un globo, a amenazarle con quemarle a él o comenzar a lanzar objetos cada vez más contundentes, como hielos.

«Se había extendido el relato de que era algo merecido»

Ante esta situación, las fuerzas de seguridad nos comunicaron que la situación era cada vez más peligrosa y nos aconsejaron la evacuación que finalmente se produjo un rato más tarde, con un intenso cordón policial hasta las puertas del Congreso. Este fue uno de los momentos más duros a nivel emocional porque ser escoltado de un espacio como la Manifestación del Orgullo afecta bastante y más aún cuando empiezas a darte cuenta de que se ha extendido el relato de que era algo merecido al mirar las redes sociales»

«Recordaré siempre a un hombre que se acercó desde el público a animarme y pedirme que por favor no me fuera de allí»

Al comienzo, de que la tensión aumentara, se podía dialogar con algunas de las personas que allí se congregaron para coaccionarnos. Incluso pude llegar a algún tipo de entendimiento con personas críticas que pese a compartir el relato de las cesiones ante Vox no entendían el acoso que estábamos sufriendo. Posteriormente esto fue imposible.
También recibimos apoyo. Manifestantes entre la multitud que te daban las gracias en silencio, moviendo los labios o personas que se acercaban a animarte. A título personal, recordaré siempre a un hombre que se acercó desde el público a animarme y pedirme que por favor no me fuera de allí porque lo hizo en un momento anímico muy complicado, justo después de una retahíla de coacciones y amenazas de un manifestante que tuvo que ser apartado por un agente. Ese hombre me recordó en ese momento por qué estábamos allí y que había mucha gente que no estaba de acuerdo con lo que estaba sucediendo».

Coartada LGTBI para hacer política

«No creo que en ningún momento podamos llamar ni siquiera activistas LGTBI a quiénes nos coaccionaron el día del Orgullo, porque sería asumir la violencia y la exclusión dentro de la base de una acción que debería tender precisamente desde el diálogo a ampliar el número de personas comprometidas con la causa. Deberíamos de hablar en todo caso de determinados activistas políticos que utilizaron la coartada de los derechos LGTBI para hacer campaña contra un partido político.

El concejal por Cs en Mejorada del Campo Juan Antonio Carrera

Sirva como ejemplo la noticia de que una de las personas que desde el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM) redactó el manifiesto que en la práctica nos excluía de la manifestación, fichó posteriormente como asesor del grupo parlamentario socialista en el Congreso, unas semanas después del acoso a nuestra formación política en el Orgullo».

¿Es Vox un partido homófobo?

«Vox es un partido claramente homófobo aunque no todos sus políticos ni sus simpatizantes lo sean. Digo claramente porque lo han demostrado con sus actuaciones y con líneas de su programa. Evidentemente, van a disfrazar cada mensaje para hacer parecer que no es así pero su única preocupación cuando les hemos visto proponer medidas o votarlas en sedes parlamentarias o ayuntamientos es dejar claro esta posición.

«Negar la condición transexual de un menor es homofobia»

Trasladar la celebración del Orgullo a un lugar apartado es la versión actual de que hagan lo que quieran pero que yo no lo vea. Proponer dar prioridad a parejas heterosexuales frente a las homosexuales a la hora de adoptar es un debate de calado ideológico propio de otro tiempo.

Negar la condición transexual de un menor como hace una de sus diputadas en la Asamblea de la Comunidad de Madrid es homofobia. Impedir una declaración institucional de apoyo a la celebración del Día del Orgullo LGTBI al ser el único concejal que se niega a firmar en el Ayuntamiento de Mejorada del Campo alegando ser una celebración de un lobby es homofobia. Podríamos seguir enumerando medidas de este partido y quizás sea necesario para levantar esa careta que han levantado».


Ideología política y sexualidad: «Te sientes aislado en algunos momentos»

«Es una situación complicada (ser homosexual en España y no sentirse representado en los colectivos que se arrogan la bandera de esa condición) porque te sientes aislado en algunos momentos al ver cómo tu orientación política es cuestionada como posible siquiera si va de la mano de tu orientación sexual. El problema con estos colectivos no es si están mal planteados o no, ya que siempre han luchado por los derechos de las personas LGTBI.

El problema es cuando se arrogan la capacidad de repartir carnets de buen LGTBI o de mal LGTBI en función del programa político al que se adscriben dejando así de representar a una parte importante de las personas. Creo que precisamente la lucha por los derechos del colectivo debería ser lo más transversal posible y eso es algo que en los últimos años en España se ha ido tensando a niveles que podrían haber provocado una ruptura en el pasado Orgullo». 

A nivel autonómico, las comunidades donde gobernamos son las que más avanzadas tienen sus leyes LGTBI como el caso de la Comunidad de Madrid, las que por fin han dado el paso hacia la redacción de esas normas como Castilla y León o las que más han aumentado las partidas presupuestarias destinadas a las medidas de estas leyes como Andalucía. Somos el único partido comprometido con la igualdad real de todos los modelos de familias posibles y tenemos a algunas de la cabezas visibles más importantes del panorama político español en cuestiones LGTBI como Rocío Ruiz, Jesús Salmerón, Pepe Aniorte… todos ellos desde diferentes instituciones luchan por la implantación de esas medidas del programa.

«Ningún partido político en España que no fuera manifiestamente de izquierda había defendido estas causas antes de nosotros»

El problema es una guerra cultural en la que buena parte de la izquierda ha asumido como propias las causas sociales justas ya que además a día de hoy y con la pésima gestión del resto de cuestiones que realizan es lo único a lo que se aferran. Por desgracia, un año después hemos podido comprobar cómo esto no es del todo cierto porque partidos como el PSOE tienen argumentarios internos en los que niegan la realidad de las personas transexuales.

Esos partidos no serán perseguidos porque se tiene asumido que siempre van a estar a favor de la causa LGTBI aunque se haya demostrado que no tienen esa unidad interna a favor de las libertades porque hay choques con otras corrientes. 

A esto hay que añadir que en España, lamentablemente, ningún partido político que no fuera manifiestamente de izquierda había defendido estas causas antes de nosotros por lo que se habían adueñado del espacio por completo, un asunto en el que la derecha conservadora colaboró activamente.

Así llegamos al momento actual en el que se permiten hacer declaraciones anunciando consecuencias hacia otros o bien las políticas socialistas corean cánticos para expulsar a nuestro partido del 8M imponiendo en algunos sectores el relato de que eso es lo normal».


Por Agustín Palacio

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